Aloé
Etiqueta de Botella
Este proyecto comenzó definiendo qué tipo de bebida queríamos desarrollar como marca. Se eligió una bebida natural a base de la planta de aloe.
La identidad visual integra el verde de la hoja como un detalle clave del diseño, reflejado en el acento de la letra “e”. Esta decisión busca reforzar la idea de frescura y, al mismo tiempo, mantener una estética cuidada y de gama alta.
El proyecto presentó el reto de integrar elementos obligatorios como la tabla nutricional y el código de barras, cumpliendo con las regulaciones del etiquetado de bebidas sin comprometer la coherencia visual ni la calidad del diseño.
Público Meta
Adultos entre 24 y 50 años, conscientes de su cuerpo y de lo que eligen consumir.
Requerimientos del proyecto
Diseño del logo y la etiqueta de la bebida, cumpliendo con las regulaciones y normativas vigentes del estado de Texas.
Piezas adicionales
Se desarrollaron piezas extra para mostrar cómo la marca podría expandirse y aplicarse a otros formatos o productos.
Objetivo del Mood Board
Definir una identidad visual que transmitiera frescura y posicionara la bebida dentro de un segmento de gama alta. La elección de una botella de vidrio refuerza ambos conceptos y aporta valor percibido al producto.
El color verde, inspirado en la planta de aloe, se utilizó como tono principal. Se incorporaron dos colores secundarios para diferenciar los distintos sabores y ampliar el sistema visual de la marca.
De etiqueta a marca
Aloé ahora cuenta con un juice bar y ofrece distintos productos en tienda. La marca ha construido una comunidad sólida de seguidores que disfrutan del producto y se identifican con él, convirtiéndose de forma natural en embajadores de la marca.
Reflexión
Este proyecto fue desarrollado como parte de mi formación universitaria y fue una experiencia clave de aprendizaje. Me permitió comprender a fondo todo lo que implica el diseño de etiquetas para bebidas, desde las regulaciones y requisitos obligatorios hasta la importancia de considerar el envase desde el inicio del proceso.
Aunque haber definido la botella previamente habría facilitado el trabajo, enfrentar ese reto fue lo que hizo el proyecto más enriquecedor. Disfruté todo el proceso: desde el naming de la marca, la exploración y adaptación de mockups, hasta la expansión del sistema visual para darle una voz y coherencia a la marca.

